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El País va muy mal. ¡De pie, Congoleños!

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KINSHASA, República del Congo. 
En un duro y comprometido mensaje los obispos de la Conferencia Episcopal de la República del Congo (CENCO) reunidos en la 54 Asamblea Plenaria Ordinaria, el pasado 23 de junio, describen y denuncian la realidad de un país que “va muy mal” y exhortan: ¡De pie, Congoleños!

 Mensaje de la 54º Asamblea de la Conferencia Episcopal de Rep. del Congo

1. Nosotros, Arzobispos y Obispos, Miembros de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), reunidos en nuestra 54 Asamblea Plenaria Ordinaria en Kinshasa, del 19 al 23 de junio de 2017, movidos por el Evangelio de Cristo e iluminados por la doctrina social de la Iglesia, examinamos las condiciones de vida de la población congoleña, de la cual tenemos el encargo pastoral.

2. Nosotros estamos profundamente inquietos y preocupados por el continuo deterioro de la situación económica, de seguridad y humanitaria así como por el estancamiento político actual. 

A. El País va muy mal

 Situación socio-económica

 3. Hace poco, la RD del Congo gozaba de una estabilidad económica relativa. En estos días, la salud económica de nuestro país es crítica: empeora  de día en día. Somos testigos de la disminución de la tasa de crecimiento, con la depreciación de la moneda nacional, respecto a las monedas extranjeras, a causa de la flotación del tipo de cambio. El clima de los negocios es más que moroso y desanima a los inversores.

4. La corrupción, la evasión fiscal, la malversación de fondos públicos ha alcanzado proporciones inquietantes a todos los niveles. Un grupo de compatriotas, abusando manifiestamente de su poder, se permiten ventajas económicas asombrosas, en detrimento del bienestar colectivo.

5. En consecuencia, el poder adquisitivo ha bajado seriamente hasta el punto que las familias luchan para llegar al final del mes. Para la gran mayoría de la población congoleña, las condiciones de vida se han convertido en más que precarias. Se ve la desnutrición, la incapacidad de acceder a los cuidados de salud primaria y a la escolaridad, la acumulación de sueldos atrasados, «la explosión del paro juvenil que favorece el descontento social, el bandidaje y el reclutamiento de jóvenes en innumerables milicias». El suministro de agua y electricidad se ha vuelto irregular en los medios urbanos, mientras que las facturas de consumo no cesan de aumentar. 

 Situación de seguridad y humanitaria

6. La inseguridad casi generalizada a través del territorio nacional influye directamente en la vida de las personas. Se debilita la dignidad humana y el respeto a los derechos humanos. Es el caso del Gran Kasai donde las confrontaciones entre las fuerzas del orden público y los militantes han causado muchas pérdidas de vidas humana. Después de nueve meses de conflicto, se ha informado hasta la fecha de alrededor de 3.383 muertes, 30 fosas comunes, más de un millón de desplazamientos internos y 30.000 refugiados en Angola. 

7. Lamentamos las destrucciones repugnantes: 60 parroquias profanadas y cerradas, 31 centros de salud católicos saqueados, 141 escuelas católicas dañadas y cerradas, 3.698 viviendas particulares destruidas, 20 pueblos completamente destruidos. A pesar de los esfuerzos del Gobierno congoleño para poner fin a esta tragedia, en colaboración con la MONUSCO, la situación sigue siendo incierta.

8. Constatamos también la presencia masiva, incontrolada y permanente de grupos armados extranjeros en el territorio nacional sembrando desolación en la población local y constituyendo una verdadera fuente de inquietud. Se trata especialmente de los rebeldes de la LRA, de l’ADF NALU, de los combatientes del sur de Sudán y de tantos otros.

9. Continuamos señalando la presencia de los criadores Mbororo que se han instalado en las Provincias del Bajo-Uélé, del Alto-Uélé y otros criadores “extraños” en Tanganika, Alto-Lomami, Kwilu, Kwango, Mongala e Ituri. Este fenómeno ¿no augura la puesta en práctica del plan de balcanización de la RD del Congo?  

10. En algunos medios, muchos otros hechos inquietantes nos preocupan por su gravedad y por su repetición: el secuestro y el asesinato de niños, los secuestros y vuelos vuelven atraco a mano armada recurrente, ataques a parroquias y otras estructuras de la Iglesia católica. Brotes aparentemente programados de personas detenidas de las cárceles de Makala y de Matete en Kinshasa, de Kasangulu, de Kalemia y de Beni siguen siendo para nosotros un gran punto de interrogación. A estas situaciones, se añade la disfunción de las instituciones provinciales provenientes de la división territorial que decepciona las esperanzas y deja un impacto negativo en la población.

11. El Kivu-Norte, Tanganika e Ituri tienen igualmente muchas víctimas humanas y personas desplazadas internas debido a los enfrentamientos entre las fuerzas del orden público y los rebeldes, así como a las tensiones acrecentadas entre etnias y comunidades, tales como entre los Batwa y los Bantús; una tragedia que parece olvidarse. Por desgracia, la población ha abandonado sus tierras, los campos están desabastecidos y el hambre ya se está sintiendo. 

Situación de los derechos humanos 

12. La Constitución de la República Democrática del Congo garantiza a todos los ciudadanos el derecho de gozar de sus libertades. Sin embargo, las restricciones del derecho a la libertad de expresión y la prohibición de manifestaciones pacíficas van en aumento en nuestra sociedad. La represión de los movimientos de contestación pacífica llega hasta el extremo del uso excesivo de la fuerza.

13. Los defensores de los derechos humanos, los actores de la vida política y social, cuyas voces son divergentes del pensamiento actualmente en el poder, son objeto de continuas amenazas y de arrestos arbitrarios. Los responsables de estas violaciones no son perseguidos por la Justicia ni condenados por las violaciones de los derechos humanos. En lugar de avanzar hacia una política de flexibilización expresada en el Acuerdo del 31 de diciembre de 2016, somos testigos y estamos presenciando un grave endurecimiento del poder. Observamos, desgraciadamente, la ausencia de la autoridad del Estado y de un debate público y responsable sobre todas estas cuestiones. 

B.  ¿De dónde viene la crisis actual?

14. La situación de miseria en la que nos encontramos y en la que vivimos hoy es una consecuencia de la persistente crisis sociopolítica que se debe, principalmente, al hecho de no organizar unas elecciones, según está contemplada en la actual Constitución de nuestro país.

15. El Acuerdo político global e inclusivo del 31 de diciembre de 2016 presenta algunas vías de solución a la salida pacífica de esta crisis. Por falta de voluntad política, la puesta en marcha íntegra de este Acuerdo es insignificante. En desafío al sufrimiento de la población, los actores políticos multiplican las estrategias para vaciarlas de contenido, hipotecando así la celebración de elecciones libres, democráticas y en paz. Es por eso que nosotros exhortamos a todas las partes implicadas en el Acuerdo que asuman plenamente sus responsabilidades de buena fe y por amor a la patria. Las pretendidas soluciones puestas en marcha no contribuyen a la cohesión nacional. Ellas corren el riesgo más bien de acelerar la implosión de nuestro querido país. No vayamos a contra corriente de los ideales de la independencia. 

16. La Disposición particular que debería haber finalizado para la implementación de este Acuerdo se ha vaciado de su sustancia por los compromisos particulares no inclusivos. Es necesario señalar también que la ley relativa al Consejo Nacional del Seguimiento del Acuerdo y del Proceso Electoral (CNSA), órgano fundamental en la puesta en marcha del Acuerdo, probablemente no fue colocado en el orden del día de la última sesión ordinaria del Parlamento.  

 17. ¿Cómo podemos salir de la crisis polifacética que destruye nuestra sociedad? Por nuestras tomas de postura, no hemos dejado de recordar a la clase política congoleña, que tengan en cuenta las verdaderas aspiraciones de la población. Sois testigo de ello. Desgraciadamente no se nos ha escuchado. Sin embargo, por la causa de nuestro país y el futuro de nuestro pueblo, no nos callaremos (cf. Is 62,1) y no bajaremos los brazos. 

C. ¿Qué debemos hacer? 

18. Queridos hermanos y hermanas, mirad dónde podemos llegar. El país va muy mal. Pongámonos en pie, levantemos nuestras frentes aún encorbadas y tomemos nuestro mejor impulso (…) para construir un país más bello que el de hoy (cf. Himno nacional congoleño). Es urgente que nosotros mismos nos impliquemos, que tomemos en mano nuestro destino, sino nuestro futuro estará hipotecado durante mucho tiempo.

19. Frente al sombrío cuadro que presenta hoy nuestro país, lo peor de todo es el desánimo! Os lo pedimos encarecidamente: no cedáis al miedo ni al fatalismo. Una minoría de conciudadanos ha decidido tomar como rehén la vida de millones de congoleños. ¡Es inaceptable! Debemos tomar en mano nuestro destino común. Es el momento histórico de ser  «embajadores de Cristo» (2 Co 5, 20) en la vía pública, en el corazón del mundo y de tener una presencia activa y valiente en el mundo político (…) (Africae Munus, n.128, 131).

20. Os animamos a continuar la educación cívica y electoral así como a un compromiso activo y pacífico de todos con el fin de erradicar las causas profundas de nuestros sufrimientos. De hecho, en este periodo pre-electoral tenemos el sagrado deber de apropiarnos las leyes que reglamentan nuestro vivir juntos, particularmente el Acuerdo  de la San-Silvestre, la única hoja de ruta fundada sólidamente en la Constitución de la República, de la que es preciso exigir el respeto y la aplicación integral por parte de las personas firmantes. 

21. La salida pacífica de la crisis actual exige la convocatoria de elecciones presidenciales, legislativas y provinciales antes de diciembre de 2017 tal y como lo prevé el Acuerdo político del 31 de diciembre de 2016. Ir a las elecciones supone la inscripción que desgraciadamente se efectúa con una lentitud inquietante. Preparar bien las elecciones, es también identificarse e inscribirse para que la Comisión Electoral Independiente (CENI)  disponga de un fichero fiable para convocar los escrutinios en el plazo fijado.

22. Condenamos la violencia venga de donde viniere y reafirmamos el carácter sagrado e inviolable de la vida humana. Por ello pedimos que se lleve a cabo una encuesta seria y objetiva para determinar las responsabilidades sobre las atrocidades en Grand Kasaï.

23. Sin cansarnos, confiemos el proceso electoral a Dios, Maestro de la historia. También pedimos encarecidamente a los sacerdotes que, a partir del 30 de junio, inviten en cada parroquia de nuestras diócesis al pueblo de Dios  y a los hombres y mujeres de buena voluntad, a un rato de oración intensa y de ayuno por la Nación. También la oración debe disponernos para hacer nuestra solidaridad más inventiva y más solidaria y fraterna con nuestros compatriotas que viven en zonas de conflicto movilizándonos para una asistencia humanitaria consecuente.

24. Por la intercesión de la Santa Virgen María, Nuestra Señora del Congo, que el Señor nos de la visión de lo que tenemos que hacer y la fuerza de cumplirlo para un Congo mejor que el actual. 

Hecho en Kinshasa, el 23 de junio 2017
Texto orginal en francés, para su descarga en pdf
Foto: afritorial.com/

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